17 de noviembre de 2013

BOROA: donde el silencio se escucha.

Tras varios intentos fallidos, con la respuesta de "tenemos boda" recibida día tras día, al parecer la época ha pasado y por fin hemos podido reservar mesa en este restaurante al que le teníamos ya muchas ganas. Ya nos van quedando menos estrellas que visitar y ésta era una de ellas.
Precioso caserío situado en un bonito entorno, muy cercano a Bilbao y de fácil acceso por la autopista.


El exterior dispone de un aparcamiento de buen tamaño, con terraza cubierta y unos jardines que le dan un encanto especial.
Una vez dentro, el local es muy amplio, mesas de muy buen tamaño con una separación entre mesas que permite la intimidad, cosa no muy frecuente. Manteles, cubertería, vajilla, coperío.... todo ello de calidad.
Te ofrecen dos menús, uno largo y otro más tradicional pero hemos venido a probar su carta, hemos venido a degustar sus platos.
De entrada te ofrecen panes variados artesanos además no te ponen tope, puedes elegir los que quieras. Yo, como siempre voy a por el de maíz y además me quedo con otro que parece un bizcocho de chocolate. Ambos ricos, muy ricos.
Como aperitivos empezamos con Txupito de puré de lentejas, producto puro. Un puré de lentejas sabroso con una pequeña barrita de pan tostado.
Chorizo a la sidra un pequeño trozo de muy buen sabor que invita al unte pero queda mucho camino por recorrer y no es cuestión de llenarse de pan.
Aceite puro de oliva en un pequeño cuenco, un aceite de ésos con ese "picor" característico. Con un buen trozo de miga se degusta más fácil. Eso sí, un pequeño trago en estado puro para degustarlo en su justa medida.


Vamos a por los entrantes para compartir:
Tartar de atún de Almadraba marinado en soja con caviar helado de pimientos,  emplatado individualmente. Buena ración. Cosa original, el caviar en forma de pequeñas bolitas de colores. Todo ello casa muy bien, unos sabores con los otros. Quizás sea pasión, es uno de mis platos favoritos, me ha parecido de una ejecución notable.


Roca de txangurro en fondo marino de moluscos y crustáceos, un plato tremendamente original, con una presentación que parece un acuario marino. La salsa de txipirón le da un toque característico.
Lleva percebes, lleva tartar de gamba, lleva gambita, mejillón.....


Encuentras todos los sabores marinos. No he podido evitar pensar en uno que yo me sé que disfruta enormemente de este tipo de platos. Isaac, si vienes por aquí creo que disfrutarías con éste.

De segundos y para compartir también nos pedimos primero una Selección de pescados a la plancha con arroz cremoso de almejas, concretamente los pescados son: lenguado, merluza, atún, bakalao y txipirón. El arroz jugoso a más no poder y el resto, quizás a excepción del atún, muy bien conseguidos. Quizás es que no es tiempo de atunes..... El lenguado rico, piel crujiente, punto idóneo. La merluza incluso mejor aún y el bakalao estupendo. Con ese punto, con ese masticar tan característico. Nos lo han servido al centro pues no es un plato que pueda dividirse. Bien, muy bien. Se agradece poder degustar en un mismo plato tal variedad de pescados, no es muy habitual encontrarse con esta posibilidad. Un punto más a su favor, sin duda.


Cochinillo "Euskal txerri" confitado con lágrima de piña y gelée de café, este sí nos lo emplatan individualmente. Se va notando el paso de los platos, el hambre ya no es más que gula y va costando más poder degustarlo como uno quisiera. Buena ración, buen punto de la carne y maravilloso punto de la piel, crujiente. Otro notable a la cocina.


El toque de piña, que se nota, marida estupendamente con el plato y yo me imagino que el café también pero a mi..... Es un gusto personal. La que tengo delante mío no deja ni el recuerdo.

La oferta de postres es amplia y uno hay que probar así que pedimos "sopitas" a la camarera y nos recomienda el Huevo de cristal y frutas sobre bizcocho de pistatxo. La yema es mango y a ello sabe.


 La clara es coco y la cáscara piña glaseada. Todo ello sobre una base de bizcocho de pistatxo, color pistatxo. Un plato de muy bonita presentación, rico, muy rico. Fresco. Nada pesado. Yo sabía que me recordaba a algo degustado en otro restaurante y al hacer memoria y repasar fotografías, aparece un postre similar en el restaurante Solana. Desde luego que, voy a aprovecharme de unos amigos que también escriben de gastronomía y cuyo blog es uno de los que sigo asiduamente, era un "trampantojo". Parece lo que no es o no es lo que parece.



Para degustar en su justa medida este postre y para que alguno no me eche la bronca por no pedirlo cuando debo, necesito un vinito de postre que esté a la altura de la comida, así que me lo pido, Pedro Ximenez Fernando Catilla Antique: caoba puro de color, nariz intensa, muy intensa. Pasas. Dulce sí pero a la vez se notan los años de barrica. Boca tremenda, lágrima no, llorera más bien.
Postgusto largo, tan largo que aún lo tengo en boca dos horas después. La verdad es que me ha gustado mucho.

Además con estos vinos algunos locales tienen la manía de "racanear" la ración y en este caso ha sido más que generosa.

Añado aquí que el servicio ha sido estupendo, seriedad, pero cuando les damos la oportunidad, cosa que hacemos siempre, la cercanía se hace patente. Lo que puede cambiar la percepción de una cena dependiendo de como seas atendido es tremenda.

La cena la hemos regado con un Albariño Trico 2010 pedazo de vino. Una pena pues nos han dicho que se les acaba de terminar el 2009. Al parecer este vino gana con los años. Amarillo brillante pero ya tirando a verde. Cien por cien Albariño. Nariz a fruta, más bien a melocotón diría yo. Te llena la boca, merece la pena degustarlo con paciencia. La acidez bien marcada, trago largo. Buen vino, sí señor.
Un café de los ricos con unas pastas para acompañar, tan ricas están que desaparecen. Lo que es la gula.
El precio de lo degustado en total, todo incluido ha sido de 152 euros, teniendo en cuenta que el PX sale por casi 14. En resumidas cuentas un precio no exagerado teniendo en cuenta el lugar y la calidad del producto. Aunque el ansia de conocerlo todo nos tiene tremendamente ocupados, volveremos.

Página del restaurante: www.boroa.com

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