20 de octubre de 2013

HORMA ONDO: Esa carrrrneeee.

Le debíamos visita. No tenia ya perdón. Compañero de paisaje con el Azurmendi. Comparten entrada aunque para llegar a este asador hay que pisar un poco más el acelerador. Buena cuesta pero bien asfaltada.
Precioso caserío en el mismo campo de golf de Artxanda, vistas espectaculares a pesar de ser de noche. Una noche de nuestra Euskadi Tropical.
Una vez localizado el restaurante, los que no tenemos gps nos tenemos que buscar la vida, un txakoli bizkaino en la localidad de Larrabetzu y hasta me permito el lujo de indicar a una pareja perdida, la ubicación de nuestro restaurante.


Tienen un bar junto al local, una preciosa terraza muy apetecible y el restaurante propiamente dicho.
Un comedor amplio, buenas mesas, bien vestidas, con una separación más que suficiente entre ellas.
Nada más sentarme observo que tienen junto a las copas de vino y agua, una copa de cata. Es algo poco habitual y es buena señal, sin duda de que en cuanto a vinos no vamos mal.
Aunque llevaba yo una idea preconcebida de lo que íbamos a cenar, al ver el menú de fin de semana de que disponen, sin pensarlo demasiado, nos decantamos por ello. Tiene una muestra bastante amplia de lo que el restaurante en sí ofrece.


De entrada un par de panes de esos que te hacen amar el pan casero, crujiente corteza y buena miga. Que el señor me conserve los dientes para poder seguir degustándolo por muchos años.
Unas patatas fritas caseras como aperitivo y retirada de las copas de agua. ¿Agua? No, gracias.
La carta de vinos es amplia y además, Mikel, el dueño y que se encarga de que todo vaya bien en la sala, te aconseja una vez conocidos más o menos tus gustos.

Nos ofrece un Chabils premier Cru 2010 nos lo saca a temperatura templada, dice que para apreciar mejor sus matices. Cada día aprendo un poco más en este complicado mundo del vino.
La nariz me ha resultado tremendamente frutal pero tiene una acidez marcada que te hace disfrutarlo un montón después. Diez minutos de cubitera para que los grados bajen y vuelta a dejarla encima de la mesa para que el frío no nos "robe" lo que el vino nos quiere dar.
Nos ha gustado mucho, 35 euros que nos parece un precio muy ajustado.
Comenzamos con el menú en cuestión:
Micuit de foie con mermeladas acompañado de unos panes tostados presentados en plato separado y tapados con una servilleta.
Riquísimo, yo, aunque reconozco que las mermeladas están ricas, prefiero comérmelo al natural, con todo su sabor.


Ensalada de bonito casero vuelta a emplatar individualmente. Rica, mucho. Con buen sabor y la salsa que consigue que el bonito no parezca seco.


Huevo de caserío escalfado con pimientos rojos asados a la leña, puré de patata a la brasa y aceite de trufa uffffffffffffff. Olor a lo que nos presenta. Ha sido curioso. En cuanto lo han sacado yo le he comentado a mi pareja que me recordaba a algo ya comido en otro sitio. Recordando platos similares, he pensado en el Trueba de Bilbao y resulta que al hablarlo posteriormente con Mikel, me dice que el cocinero del Trueba ha trabajado allí. Algo era. Espectacular cojonudo, rico con ganas, ole y ole, ole tus huevos.


Rape negro de costa siguen oon el emplatado individual. El pescado en punto exacto. El rape me encanta, esa textura, ese sabor... con su propia salsa y esos ajitos dorados que le dan un toque especial. Buen producto, buen sabor, buen todo.

 
Solomillo de ganado mayor a la brasa replican las campanas y no es a misa. Menudo aroma que nos llega nada más ponernos el plato en la mesa. Carne de la de verdad, carne con sabor a carne, jugosa, punto exacto, sabor puro y duro y eso que está blanda. Creo que hace mucho tiempo que no comía yo una carne tan rica. No en vano este asador ha sido elegido como el mejor asador de carne del estado hace unos pocos años.


Milhoja de nata y crema pastelera con helado muy bien conseguido el hojaldre. Buen postre, buen remate a una cena de categoría.


Llega la hora y salimos a disfrutar de la noche y a echar el cigarrito, el café y la copita pertinente, en este caso de PX Duquesa dulce, cómo no. Pasas por doquier, no empalaga y al parecer "no emborracha", esto ya no termino de creerlo. :-)
El servicio perfecto tanto Mikel como la camarera que seria de principio, como mandan los cánones, al dar confianza su simpatía natural aflora. Una chica nacida "junto a Larrabetzu", a dos mil kilómetros, sin más pero que ya es capaz de decir "egunon" mejor que muchos.
Una charla con ellos larga pero muy "gustosa", volveremos, no tengáis duda alguna.
El precio del menú es de 40 e más IVA y bebidas. web: www.asadorhormaondo.com

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